En una jornada como hoy, se recuerda la figura de este pequeño de 9 años, nacido el 8 de mayo de 1920, en Poblado el Oro, y convertido el 9 de mayo de 1929 en perenne ejemplo de amor, entrega y sacrificio, ofrendando su vida para salvar la de su pequeña hermana.
Este tipo de valores son los que se deben preservar y enaltecer como forma de transitar caminos hacia el desarrollo integral del ser humano.
Hoy, al evocarlo, reafirmamos nuestro compromiso de mantener viva su memoria, transmitiendo a las nuevas generaciones el ejemplo de dignidad y heroísmo que nos legó.